jueves, 28 de abril de 2011

Un consejo que vale más de lo que parece

Como orangután que soy considero que pertenezco a la especie viva más inteligente de este planeta. Inteligente porque vivimos bien y además no creamos peligros inútiles mientras sobrevivimos, lo que no sucede con otros monos de dos patas... que por ahí están.

Mi nombre, Nullus, es un símbolo de modestia, ya que me conformo con poco y lo poco que tengo me parece mucho. Pero hoy no quiero excitar mi Ego más de lo que es menester para subrayar las diferencias con otras especies de primates... así que me concentraré en daros un consejo que juzgo útil y que sólo servirá si existe, fuera de nosotros, inteligentes chimpancés, alguno otro ser inteligente.

¡Llevad un diario! Anotad día por día, o siempre que se pueda (pero con continuidad) las cosas que os suceden, lo que pensáis sobre ellas, vuestros proyectos en marcha, vuestros proyectos suspendidos, y cualquier cosa que pase, por trivial, sosa o estúpida que os parezca.

Por supuesto que no podréis anotar ¡todo! -situación que sería equivalente al Funes de Jorge Luis Borges que nada podía olvidar-, pero en el tiempo que tengáis tratad de incluir una variedad de cosas, no únicamente aquello que os parezca trascendente. Que vuestro Diario sea heterogéneo por principio, y que no sea equiparable a una "agenda" o a un "cuaderno de quejas" o a una "lista de compras". En todo caso aunque haya algo de eso... tened cuidado de registrar mucho más.

¿Por qué llevar un Diario así?

Porque es una gran cosa y si realmente sois inteligentes -más allá de vuestra opinión poco fundada-, al cabo de pocos meses de persistencia os daréis cuenta de lo que vale un peine sin que yo tenga que gastar palabras de más. 

martes, 29 de marzo de 2011

Espacio y Tiempo

Rebuscando entre los papeles de un mosquito anopheles, amigo del alma, que ha muerto imprevistamente ayer a raíz de un sopapo que le dió un vecino, gorila de muy mal humor, me encontré con estas reflexiones que creo merecen publicarse como muestra clara y documentada de que la pequeñez física no supone un pensamiento igualmente estrecho:
"Hace horas que estoy pensando en el "tiempo" ya que percibo que mi tiempo se acorta sin darme apenas cuenta. Todo lo que sucede transcurre en el tiempo, igual que consumimos espacio. Mis vuelos de aquí para allá, en busca de un mendrugo que me alimente, ocupan espacio... y tiempo. Pero del tiempo apenas soy consciente, y por lo tanto apenas reparo en que también se acaba. 
  La razón evidente de esta ignorancia radica, creo, en que el tiempo no se ve, es invisible a mis ojos, y por lo tanto, no existe. De un vistazo soy capaz de apreciar mi espacio, y si éste se encuentra amenazado; pero para lo invisible se requiere otra atención, y siempre lo dejo para un momento mejor (quizá cuando llueve, y tengo que reposar a la fuerza bajo una hoja protectora).
  La sensación que consumo tiempo, y que por más invisible que sea, éste también es limitado puede resultar muy angustiosa. Quizá por eso el buen Dios lo ha hecho invisible. De esa manera nosotros, criaturas perecederas, podemos volar con alegría y dedicados a nuestros deberes cotidianos, si pensar que también consumimos tiempo... y que éste es limitado. "

jueves, 27 de enero de 2011

Puntos de vista

En la jungla los diarios llegan muy tarde, y como todos los animales saben Internet aún está por entrar :-( tengo mis serias dificultades para mantener este blog desde un lugar tan poco comunicado... aunque cuando leo lo que leo a veces siento que es un beneficio estar tan lejos de los humanos.
Veamos por ejemplo, esta noticia que afirma, tan oronda, que nosotros, los orangutanes, compartimos el 97% de los genes con los humanos. Este egocentrismo de la especie más depredadora del planeta, "un verdadero cáncer" repite a menudo Madam hormiga, me irrita a mi, Nullus, que tengo una paciencia de mantis. Yo creo que los "humanos" tienen sólo un 97% de nuestros genes, y el 3% restante es lo que los pierde; o mejor dicho, lo que crea un grave peligro para todos los demás seres vivientes... excepto, claro, de las especies parásitas de ellos, como perros, gatos, caballos, vacas y cerdos. Excelentes chicos, si sirvieran a un mejor amo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Responder con violencia

El otro día, mientras sorbíamos un delicioso zumo de hormigas, en el café de Madame La Marmota, un gorila amigo mío me decía estas sabias palabras, que no puedo dejar de repetir en este salvaje blog: "Tenlo presente, querido Nullus, cuando uno actúa violentamente, lo peor no es lo que sucede de inmediato... sino que quedas obligado a perseverar en esa conducta si quieres que te tomen en serio."
Me lo decía mientras observaba a una de sus monas que trataba de escabullirse, debajo de un arbol frondoso, con un gorila jóven y atrevido.
Y me agradó su sabiduría. Llegado cierto punto... hay que vivir y dejar vivir.

Cómo tratar a los enemigos

  A veces hay que ir muy atrás, para encontrar un buen consejo que aplicar al presente. En esta época, de increíble adelanto tecnológico, corremos el riesgo de creer que si hay mejor tecnología... hay más sabiduría. Y no es así. De la misma manera que no se pueden pensar dos ideas al mismo tiempo, tampoco se puede entender lo que sucede con los dos ojos puestos en el último gadget que la tecnología nos ofrece.
  Pongo un ejemplo. Nagarjuna fué un budista hindú, anterior a Cristo, que dejó escrito en un interesante librito ("La guirnalda preciosa de consejos al Rey") la siguiente sugerencia, digna de Maquiavelo por su sentido, que puede servir hasta ... a un entrenador de futbol:
   "Quién busca la desgracia de un enemigo, debe olvidar sus defectos y observar sus virtudes, esto ayuda a uno mismo y desconcierta al enemigo."

martes, 16 de noviembre de 2010

Pensando sobre los "pensamientos".

Ya lo dice el Dammaphada (un texto básico budista) que la mente puede ser nuestra peor enemiga. En mi modesta opinión nuestra mente es la principal causa de nuestros problemas, así que conocer como funciona y las "trampas" que nos tiende, es esencial para cualquier clase de desarrollo estable.
En este artículo se puede apreciar algo de lo que aquí comento. En la ciudad, en el campo, en la jungla o en el desierto, siempre estamos acompañados por nuestros pensamientos. En ellos está la clave de nuestro futuro.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Un ejercicio que hasta un tonto puede hacer :-)

Leído en un foro (sobre estilográficas). Me parece muy interesante así que lo incluyo aquí:

"Me arriesgaré a dar un consejo. Tengo por norma no darlos, a menos que me lo pidan expresamente (la experiencia me demostró hace tiempo que dar consejos no pedidos suele ser una forma de deprimirse o perder el tiempo). No obstante como creo recordar que  en ese subforo, o en otro quizá, se hablaba de lo mismo: tener muchas estilográficas y no usarlas por escribir poco (o no lo suficiente), me atrevo a sugerir lo siguiente.
Existe una ejercicio, o quizá mejor sería denominarlo "juego", que es muy útil y placentero. Se trata de lo que los psicólogos llaman "escritura automática", no porque la haga una máquina sino porque se escribe sin inhibiciones, sin propósito y sin querer contar algo en concreto.
Se trata de utilizar un cuaderno para tal fin, ideal que no sea costoso, de los más baratos mejor (de esta forma no nos preocupamos inconscientemente del valor del papel que gastamos). Se empieza a escribir y se pone lo que en el momento nos pasa por la cabeza, cuando surge otra idea igual. Se trata de que la mano siga los caprichos de nuestros pensamientos, sin ejercer ninguna clase de censura. Conviene ponerse un límite para este juego, digamos 10 minutos, o 20, o lo que sea; pero un límite que nos obligue un poquito a escribir y que no nos agobie. Obviamente cuando terminamos un cuaderno pasamos al siguiente (conviene tener siempre preparado uno de repuesto, para no cortar nuestra espontaneidad.
Tampoco releemos lo escrito. Siempre adelante, sin releer. Cuando terminamos el cuaderno lo guardamos y seguimos con el próximo, y así de seguido. Ninguno se relee, insisto. Sólo nos permitimos leerlo si ha pasado un tiempo considerable (como mínimo un año, y cuanto más tiempo, más útil resulta).
Obviamente con este sistema escribiremos muchas páginas y podremos alternar nuestras plumas cuando nos cansamos de una o simplemente como parte del juego (siempre que utilizamos una pluma, marcamos al principio entre paréntesis o corchetes, la pluma que usaremos, y naturalmente la fecha del día, completa, incluyendo hora, día, mes, y año). Aquí la libertad es absoluta. Podemos escribir una página con una pluma, luego con otra, etc. etc. Se aclaró que no hay que releer, pero si nos permitimos mirar por arriba, el trazo de las diversas plumas, e incluso agregar, como parte de nuestros pensamientos escritos lo que nos parece cada una, con la cual nos entimos más cómodos y por qué, pero no a la manera de una carta escrita a otra persona, sino a la manera de todo el cuaderno, sin pensar, y sin hilación, tal como nos surge de la cabeza.
¿Qué no se debe hacer? Pensar mucho, ni siquiera pensar poco (si no se nos ocurre nada escribimos, por ejemplo: "joder, no se me ocurre nada que escribir, aunque me gusta hacerlo, no se me ocurre nada, nada, nada, nada oh! escucho el ruído de la nevera, este motor es un fastidio, tendré que cambiarla un día de estos, es muy vieja, a ver si llega de una vez mi hijo y le cantaré las cuarenta con la cabronada del otro día......" O sea, vuelvo a insistir, lo que pasa por nuestra cabeza, por nuestros sentidos, sensaciones, emociones, molestias, picores :-)
No tenemos necesidad de escribir rápido (algunos, sin darse cuenta, cuando empiezan, considerar que escribir lo que se nos ocurre está ligado a escribir rápido, veloz. Nada de eso, podemos escribir lentamente, haciendo buena letra, u otro tipo de letra distinto (por ejemplo, con inclinación diferente). Podemos ir muy lentamente jugando, o rapidamente. La regla es estar cómodo, y hacer un juego placentero, nunca molesto.
¿Qué ventaja le veo a este ejercicio que yo suelo practicar mucho y que cuanto más lo hago más me divierte?
La primera, y obvia, es que usamos nuestras plumas y aprendemos a conocerlas mucho mejor. No es lo mismo escribir poco que mucho con ellas. Al cabo de varias páginas empezamos a notarle defectos que estaban ocultos; y comprobamos que sentimos el deseo de probar otra (podría suceder lo mismo con nuestras relaciones con el otro sexo :-) pero esto es mucho más costoso... y suele traer consecuencias molestas).
La segunda, y mucho menos evidente, es que abrimos una puerta a nuestro inconsciente (para ello debemos asegurarnos que nuestros cuadernos de esta práctica están fuera de la circulación y no expuestos a ojos ajenos, por más que sean amigos, son siempre "otros", y eso inhibe. 
Si la releemos al momento esta segunda ventaja no se advierte; si ha pasado bastante tiempo, comprobaremos cosas sobre nosotros mismos que quizá desconocíamos (este "quiza" es puramente retórico, porque en realidad no nos conocemos mucho).
Y la tercera ventaja, que surge espontáneamente, sin provocarla ni buscarla, es que hacemos una experiencia de "escritor" y que al cabo de los meses, por lo menos, notamos una gran facilidad para explicarnos por escrito... algo que muy pocas personas, salvo los escritores profesionales (incluyendo periodistas) tiene.
Bueno. Ahí queda. El que no quiera probarlo por supuesto no perderá nada, ya que el que no arriesga, nunca pierde :-) "