jueves, 24 de noviembre de 2016

Un señor americano que aprende varias idiomas

Un señor americano que aprende varias idiomas - brigantinus@gmail.com - Gmail:

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De como el miedo puede obstaculizar nuestro aprendizaje. Consejos útiles de un norteamericano que pueden servirnos, también, para enfrentarnos al estudio de otras lenguas.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Cuando la práctica del ajedrez se convierte en un indicador del Alzheimer

Un porqué neurobiológico de la pérdida de memoria espacial — Noticias de la Ciencia y la Tecnología (Amazings® / NCYT®):

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El jugador de ajedrez pone en juego diversas clases de capacidades intelectuales, entre ellas juega un importante papel su "memoria espacial". Para calcular su mejor jugada necesita imaginar los movimientos que se originarán conforme haga el suyo, partiendo del supuesto -muy útil- de que el contrario hará la mejor jugada que tiene a su disposición.

Esto supone mantener en la memoria el lugar de las piezas luego de uno o más desplazamientos, y quién tiene la memoria espacial afectada, obviamente, olvidará rápidamente que es lo que hizo, en su cabeza, hace unos pocos segundos.

Por otra parte el jugador de ajedrez necesita tener en cuenta todo el tablero, a la hora de planificar su jugada. Las piezas más lejanas de su centro de interés también juegan, y no tenerlas en cuenta puede llevar a realizar un movimiento estúpido colocando, por ejemplo, la Dama en un lugar que cae bajo el radio de acción de un Alfil lejano, pero operativo.

Así que si el jugador de ajedrez observa que ya no tiene la misma capacidad de cálculo o que, a menudo, hace movimientos idiotas en tanto no se da cuenta que hay amenazas "lejanas" (lo que también se llama "efecto tunel") puede empezar a sospechar que su memoria espacial le está haciendo "una mala jugada".

La mala noticia radica en que darnos cuenta que esta memoria nos está fallando no suprime el problema, ni permite corregirlo. En fin... nunca llueve a gusto de todos.

martes, 30 de agosto de 2016

Habilidades y pronósticos


No quisiera convertir este blog en uno dedicado a la defensa de nuestra especie, los orangutanes, ya que fue pensado, por el Dr. Folkenstein, para tratar cuestiones de Desarrollo Personal. Evidentemente el querido Dr. me encomendó la responsabilidad de alimentarlo porque sabía de mi savoir faire para estas cuestiones. Por otro lado no le faltó un poco de picardía a mi mentor, ya que sabía que tales cuestiones son, desde hace milenios, objeto de interés por parte del sexo femenino entre los humanos; y los orangutanes somos conocidos por nuestros buenos modales y delicadas cortesías; algo que las mujeres siempre aprecian. En fin, que no quiero defender a mi especie porque se defiende sola tanto del ataque de otras bestias peludas cuanto de los bípedos implumes que responden a la clasificación de homo sapiens.

Todo este prólogo viene a colación del artículo que recostado en mi rama preferida leía en la Gaceta de la Jungla. Me refiero a 

http://noticiasdelaciencia.com/not/20878/un-orangutan-demuestra-poseer-una-habilidad-intelectual-que-se-creia-exclusiva-de-humanos/ 

y que confirma lo que ya sabía no obstante me gustaría agregar una coletilla de cosecha propia: la única habilidad intelectual que creo puede adjudicarse en un 90 % de su potencia a los humanos es la capacidad de inventarse mundos imaginarios.

Sí. Todos los seres vivientes tenemos en mayor o menor medida conciencia, voluntad y temor a la muerte; todos nos damos cuenta dónde está el bien y el mal y cualquier bicho puede reconocer a sus amigos entre un montón de organismos parecidos... pero la capacidad de creer que existen mundos más allá del que todos compartimos es una cualidad muy humana, demasiado humana me atrevería a decirlo.

Y esto tiene algunas ventajas y obvias desventajas. Entre las últimas se cuenta que los humanos cuando inventan un mundo por habitar suelen incluir pocas bestias, aparte de sí mismos, lo cual no augura ningún buen destino para las que comparten, con ellos, el mundo real. Otra desventaja siniestra es que tales mundos inventados suelen ser planos, sin profundidad ni suficiente riqueza orgánica, y por lo tanto caemos, nuevamente, en que los demás bichos tenemos poco que decir y sobre todo nada bueno que esperar.


En fin, cosas como estas hablaba el fin de semana pasada con Madame Colonie Des Fourmis que me contaba las penurias de su modesta comunidad para sobrevivir, luego de su desgracia originada en la nueva construcción de una casa humana demasiado cerca de su territorio. Yo le decía que se lo tomara con calma, que no hay mal que dure cien años y que si lograba situarse estratégicamente en el subsuelo hasta podría encontrar nuevas fuentes de alimentación por ahora desconocidas. Ella meneaba la cabeza con amargura; sí, es difícil, le decía, ver el sol en plena noche... pero no desesperes amiga mía, los humanos, al paso que van, no durarán demasiado. Tienen un petardo en el culo y ya se sabe que demasiado impulso puede hacer más dura la caída. Nos cogió la risa floja porque la imagen nos pareció muy cómica y además muy probable. 


jueves, 18 de agosto de 2016

Física cuántica


Las dificultades que ofrece la Teoría Cuántica son pequeñeces para nosotros, los orangutanes. En cambio es muy placentero observar como a los "humanos" se les cruzan los cables cuando se meten en este campo. No me refiero a los especialistas, sino a la plebe, los que caminan por las calles de la misma manera que nosotros saltamos de rama en rama. De ahí que, en un acto de caridad (que no espero que se me reconozca) ofreceré a mis pocos, y selectos, lectores un artículo para que vayan iniciándose. Cualquier pregunta estaré dispuesto a resolverlas, si encontrais el árbol dónde suelo sestear.

Aquí va el vínculo:

http://www.principiamarsupia.com/2012/03/05/la-fisica-cuantica-explicada-para-orangutanes-perezosos/


sábado, 7 de mayo de 2016

Los grandes monos estamos degenerando, lentamente.

Escribo poco porque mi edad, ya avanzada, me quita el deseo de comunicarme con mis semejantes y desemejantes. Admiro a mis amigas, las hormigas, porque se mantienen inmutables a los cambios y parecen acorazadas contra la depresión. Madame hormiga madre me comentaba que ellas y los mosquitos son los únicos animales de nuestra selva inasequibles al desaliento; y había un toque de orgullo en su voz. No podía menos que estar de acuerdo.

Todo esto viene porque acabo de leer en el "Eco Selvático" una noticia que me confirma nuestra decadencia. En la medida en que los humanos nos reconocen como iguales no tenemos mucha esperanza de sobrevivir. Además son necios de cabo a rabo porque creen que ellos son los únicos que se comunican con inteligencia. ¡Sí ni siquiera tienen la lucidez suficiente como para darse cuenta que no están solos en este planeta! Hace unos días un hipopótamo amigo, de muy malas pulgas pero con gran habilidad para captar el lado cómico de las cosas, que se enteró -de casualidad- que hace una décadas que los humanos han enviado una sonda al espacio profundo para comunicarse con otros seres vivos extra terrestres. ¡Notable! me decía entreabriendo su poderosa boca con una sonrisa irónica: son incapaces de darse cuenta de la vida que bulle en un tiesto de sus ventanas y van a buscar la vida a trillones de kilómetros de la Tierra. ¡Vivir para ver! concluía y yo no podía menos que asentir con tristeza, ya que ahora, los orangutanes jóvenes, han cogido la moda, también, de usar el teléfono móvil hasta para avisar a los de abajo que se aparten, porque se preparan a expulsar los restos de comida digerida.


viernes, 17 de enero de 2014

Antropocentrismo

Un caso más de repugnante antropocentrismo. Los grandes monos reclamamos que se nos considere similares a los humanos en derechos... habida cuenta que si bien no destacamos en genios científicos ni literarios tampoco lo hacemos en criminales y políticos corruptos. Por otro lado, ser "humano" suele implicar ciertas obligaciones que éstos se saltan a la torera, siempre que hay dinero (o comodidad) por medio.

ver artículo origen de esta reflexión.



jueves, 16 de enero de 2014

¡Auxilio, Groucho!


Sigo vivo... pero cada vez más desanimado: ¡sólo me leen los humanos! Fíjense, como decía mi querido vecino Groucho, ¡que bajo he caído!